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Durante años, manejar una Ferrari fue mucho más que acelerar fuerte. También fue escuchar un motor V12 subir de vueltas, sentir la palanca entrar en cada marcha y coordinar pie izquierdo, mano derecha y oído con una precisión casi ceremonial. Ese ritual, cada vez más raro en los deportivos modernos, vuelve ahora de una manera inesperada con el Ferrari 12Cilindri Manuale.

La marca italiana presentó una serie limitada basada en el Ferrari 12Cilindri, pensada para clientes que buscan algo más que velocidad. No se trata solo de tener un auto exclusivo, sino de recuperar una parte emocional de la conducción: la interacción física entre conductor, embrague, palanca y motor.

 

La producción estará limitada a 1.499 unidades, una cifra elegida con intención histórica. Según Ferrari, el número recuerda la cilindrada del primer V12 fabricado por la marca en 1947. Es un detalle pequeño, pero muy de Maranello: nada parece estar puesto al azar cuando se trata de conectar presente y tradición.

El gran protagonista es el sistema Manuale by-wire. A simple vista, el conductor encuentra una palanca clásica, una rejilla de cambios y un pedal de embrague. Sin embargo, detrás de esa imagen retro trabaja una arquitectura electrónica moderna, desarrollada para recrear la sensación de una caja manual tradicional sin renunciar a la tecnología actual.

El 12Cilindri Manuale no utiliza una transmisión manual convencional. La base es la caja DCT de ocho velocidades de Ferrari, adaptada para funcionar con una palanca y un embrague electrónicos. En otras palabras, el gesto es físico, pero la gestión es digital. El conductor puede operar las seis primeras marchas y la reversa en modo manual, o elegir el funcionamiento automático cuando busca mayor comodidad.

El sistema fue pensado para devolverle responsabilidad al conductor. Si la maniobra no está bien hecha, el auto puede generar una respuesta menos fluida o incluso bloquear una selección incorrecta. Ferrari no buscó borrar por completo el error humano, sino recuperar parte de esa participación que muchos deportivos modernos fueron filtrando con la automatización.

En el interior, la marca reforzó ese vínculo con sus modelos históricos. El túnel central fue rediseñado para alojar la palanca, la rejilla y la pedalera con una estética inspirada en los Ferrari Gran Turismo de motor delantero de otras épocas. El pomo circular de aluminio suma una serigrafía retroiluminada que indica las marchas y el modo seleccionado.

La intervención no intenta convertir al 12Cilindri en un auto antiguo. Ese es uno de sus puntos más interesantes. Ferrari no vuelve literalmente al pasado, sino que lo reinterpreta con sensores, software y una puesta en escena muy cuidada. Es una manera de decir que la emoción mecánica todavía puede existir incluso dentro de un auto profundamente moderno.

La edición también tendrá un programa Tailor Made específico y detalles propios, como el logotipo del modelo grabado con láser en la insignia lateral, líneas exteriores inspiradas en el Ferrari 365 GTB/4, llantas forjadas de diseño exclusivo y protectores de umbral de aluminio con identificación especial.

El Ferrari 12Cilindri Manuale apunta a un cliente muy particular: alguien que valora la exclusividad, pero también la ceremonia de manejar. En tiempos donde muchos superdeportivos priorizan aceleración, eficiencia y automatismos, esta serie limitada rescata una idea más emocional: que parte del placer está en participar, no solo en llegar rápido.

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