En enero, la canasta básica trepó al 18,5%, una fuerte retracción en comparación con diciembre (30,5%). Los productos de primeras marcas mantienen valores demasiado elevados.

Con el arroz fino (39,4%), la yerba (32%), la harina de trigo (31,6%) y el pan fresco (27,7%) como principales protagonistas, los productos de Almacén de nuevo fueron los que más aportaron a la suba de la "canasta básica de alimentos", que en enero llegó al 18,5% según la encuesta de Consumidores Libres.

El relevamiento efectuado por la entidad en supermercados y negocios barriales de la ciudad de Buenos Aires, sobre 21 productos esenciales, mostró una sensible baja respecto a diciembre, cuando el índice de aumento había dado 30,5% de aumento para ese conjunto de alimentos.

Incluso, la desaceleración de la curva de precios fue también visible durante el transcurso de enero, ya que en la medición de la primera quincena del mes el índice había dado casi 11%, en tanto que en la segunda descendió a 7,5%.

Esa tendencia a cierta moderación es advertida por los análisis de la mayoría de las consultoras económicas que pronostican un índice para enero más cerca del 20% tras el 25,5% que dio el IPC-Indec de diciembre.

Con todo, el escenario que se abre con estos números está lejos de ser tranquilizador para el bolsillo de los consumidores. Algunos de los precios que releva Consumidores Libres colocan a productos de consumo masivo casi fuera del alcance de los presupuestos de la mayoría de las familias.

Tal es el caso del kilo de yerba ($3.700), con casi mil pesos de aumento en un mes; el litro de aceite de girasol ($3.100), la docena de huevos de color ($2.600) o el arroz fino por un kilo ($2.300). El resultado es una sensible caída del consumo que, por ejemplo, los almaceneros bonaerenses sitúan en el 15%.

Con estos valores nuevamente fue el rubro Almacén el que encabezó la encuesta de precios, con una suba promedio en el mes de 23,5%, muy por encima de la Carne (16,6%) y Verduras y Frutas (12,9%). Según algunos especialistas, los productos no perecederos o con fecha de vencimiento más extendida aguantan más tiempo en las góndolas cuando las ventas bajan.

Frente a esta situación los consumidores oponen estrategias defensivas del bolsillo, como por ejemplo, recurrir a segundas y terceras marcas, reemplazar productos o directamente no comprar lo que está muy caro o comprar menos.

Este fenómeno fue advertido por Fernando Savore, presidente de la Federación de Almaceneros bonaerense (FEBA), quien señaló: "Mucha gente frente al fogonazo de los precios comenzó a pasarse a marcas pyme. Esto quiere decir que si no se puede pagar el yogur o el pan lactal que se compraba antes se opta por el de marcas menos conocidas que si satisfacen se terminan adoptando", explicó.

¿Qué pasó con la carne? Según el relevamiento de Consumidores Libres, los cuatro cortes considerados (paleta, picada, asado y bola de lomo) tuvieron aumentos promedio de 16,67%. El kilo de asado llegó a $6.300 y la picada común a $4.800.

En cuanto a las frutas y verduras, la buen noticia es que el tomate perita, en coincidencia con su mejor estacionalidad, bajó de precio un 8,33%: el kilo de ese producto pasó de 1.200 a 1.100 pesos. En cambio acelga (37,7%), cebolla (40%), naranja (35,8%) y zanahoria (20,7%) mostraron fuertes subas.

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