El avance demócrata en estados históricamente republicanos reflejó el descontento de los votantes con la gestión de Donald Trump, marcada por el aumento del coste de vida, los aranceles y la guerra contra Irán, que disparó los precios del combustible
Los demócratas tomaron el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones del martes, en una contundente derrota para el Partido Republicano. El resultado dejará al presidente Donald Trump frente a una oposición con poder para bloquear leyes, impulsar investigaciones sobre su administración y frenar nombramientos judiciales y de altos cargos del Gobierno durante los dos últimos años de su mandato.
La victoria demócrata se extendió por varios estados tradicionalmente republicanos y permitió al partido recuperar el control de ambas cámaras del Congreso. Los resultados reflejaron el descontento de los votantes por el coste de la vida, los aranceles y la guerra contra Irán, un conflicto que disparó los precios del combustible y profundizó el rechazo a la gestión del mandatario.
Trump, que en otras ocasiones cuestionó los resultados electorales, adoptó un tono conciliador después de conocerse la derrota republicana. En declaraciones a The New York Times, aseguró que estaba “absolutamente dispuesto” a aceptar los resultados. También reconoció el desempeño de sus adversarios en una entrevista con Fox News: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo”, afirmó. “Lucharon con ahínco”.

