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Los precios internacionales del petróleo iniciaron la semana con una fuerte caída, luego de que los mercados interpretaran la pausa temporal en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán como una señal de distensión en el escenario geopolítico. La ausencia de nuevos bombardeos estadounidenses durante dos noches consecutivas alimentó las expectativas de que ambas partes puedan retomar las negociaciones y redujo, al menos momentáneamente, la preocupación por una interrupción prolongada del suministro de crudo proveniente de Medio Oriente.
En las primeras operaciones de los mercados asiáticos, el Brent, referencia para una parte importante del comercio mundial de petróleo, cayó un 6,20% y se ubicó en 90,58 dólares por barril. Al mismo tiempo, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, descendió un 6,5%, hasta los 83,51 dólares.
La corrección marcó un contraste con la fuerte escalada registrada durante las semanas anteriores, cuando el aumento de los enfrentamientos entre Washington y Teherán había disparado el temor a una crisis energética de mayor alcance.

La pausa militar alivió la presión 

El comportamiento de las cotizaciones estuvo estrechamente ligado a la evolución del conflicto. Durante las últimas dos noches no se registraron nuevos bombardeos estadounidenses sobre Irán. Para los operadores financieros, esa interrupción fue interpretada como una señal de que todavía existe margen para una salida negociada.
La posibilidad de que Washington y Teherán retomen el diálogo redujo la percepción de un riesgo inmediato de interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo. En consecuencia, el mercado corrigió parte de las fuertes ganancias acumuladas durante la escalada previa.
El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, confirmó la posibilidad de que los contactos diplomáticos continúen. Según expresó, el presidente Donald Trump está dando "un poco de margen" a las conversaciones con Teherán.
Sin embargo, el funcionario también dejó claro que Washington mantiene abiertas todas las opciones. "El ejército estadounidense (...) tiene todo lo necesario para llevar a cabo esta campaña con la eficacia que se requiere", declaró durante una entrevista con Fox News.
La declaración introdujo un elemento de cautela en el mercado. La pausa en los ataques generó alivio, pero la posibilidad de que las operaciones militares se reanuden si las negociaciones fracasan mantiene abierta la incertidumbre sobre la evolución de los precios.

Irán confirmó la suspensión de sus operaciones de represalia

Desde el lado iraní, el portavoz del ejército, Mohammad Akraminia, aseguró que las operaciones de represalia fueron suspendidas luego del cese de los ataques estadounidenses.
"Estos ataques continuaron hasta hace dos noches, pero durante las dos últimas noches los estadounidenses han cesado sus ataques", afirmó.
El portavoz explicó que la estrategia iraní consistía en responder a las ofensivas estadounidenses. Por ese motivo, agregó que "también hemos suspendido nuestras operaciones de represalia".  La coincidencia temporal entre la interrupción de los ataques y la suspensión de las operaciones de represalia contribuyó a la percepción de una reducción momentánea de la tensión. Esa señal fue rápidamente incorporada por los mercados, que reaccionaron con una fuerte baja en los precios del petróleo.

El estrecho de Ormuz

La evolución del conflicto tiene un impacto directo sobre el mercado energético debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz. Este corredor marítimo conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y, en condiciones normales, permite el tránsito de aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se consume diariamente en el mundo.
Por esa razón, las tensiones militares en la zona habían elevado durante las últimas semanas las primas de riesgo. El temor central estaba vinculado con posibles interrupciones en el transporte marítimo y con el impacto que una alteración de esas rutas podría tener sobre la oferta global de hidrocarburos.
La disminución temporal de las hostilidades alimentó la expectativa de que la navegación pueda normalizarse progresivamente. Si esa posibilidad se concreta, la presión sobre la oferta mundial de petróleo podría reducirse.
Pero el mercado continúa atento a otros factores capaces de modificar el equilibrio del suministro.

El bloqueo anunciado por los hutíes suma incertidumbre

Entre esos elementos aparece el bloqueo marítimo anunciado por los rebeldes hutíes de Yemen contra puertos de Arabia Saudita.
La medida agrega incertidumbre sobre las rutas comerciales de la región y mantiene elevado el nivel de vigilancia entre los operadores del mercado energético.
Así, aunque la pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán produjo un alivio inmediato en las cotizaciones, la situación regional continúa expuesta a nuevas alteraciones que podrían modificar las expectativas sobre el transporte y la disponibilidad de hidrocarburos.

Una caída que contrasta con la escalada de julio

La baja registrada este lunes contrasta con el comportamiento del petróleo durante las semanas anteriores. A medida que aumentaban los enfrentamientos entre Washington y Teherán, el crudo acumuló importantes ganancias impulsado por el temor a una expansión del conflicto.
Antes de esta nueva escalada, un entendimiento alcanzado entre ambos países el 17 de junio había favorecido un descenso de las cotizaciones. En ese momento, el Brent se negociaba apenas por encima de los 70 dólares.
El recorrido posterior muestra la sensibilidad del mercado frente a los cambios en el escenario geopolítico. La posibilidad de una interrupción del suministro elevó los precios, mientras que la pausa en las operaciones militares provocó una corrección superior al 6% en las principales referencias internacionales.
Los valores registrados en las primeras operaciones asiáticas fueron:

Brent: caída del 6,20%, hasta los 90,58 dólares por barril.
WTI: descenso del 6,5%, hasta los 83,51 dólares por barril.
Brent antes de la nueva escalada: apenas por encima de los 70 dólares, luego del entendimiento del 17 de junio.