En un encuentro de alto impacto para el sector extractivo nacional, el presidente Javier Milei encabezó una reunión clave en la Casa Rosada con las máximas autoridades de Vicuña Corp., el gigante minero nacido de la alianza estratégica entre las firmas BHP y Lundin Mining.
El motivo de la visita fue la ratificación de un plan de inversión monumental que alcanza los US$ 18.000 millones destinados a la provincia de San Juan, marcando un hito en la captación de capitales extranjeros bajo la actual gestión económica. El cónclave contó con una presencia institucional de peso, reflejando la relevancia que el Ejecutivo otorga a este desarrollo; junto al mandatario y al CEO de la firma, Ron Hochstein, participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el country director de la compañía, José Morea.
De acuerdo con el comunicado oficial de Presidencia de la Nación, las autoridades de la empresa señalaron de forma unánime que la decisión de avanzar con el proyecto se sustenta en el marco de previsibilidad, estabilidad y seguridad jurídica que brinda el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Hochstein fue categórico al indicar que, sin este instrumento impulsado por el Gobierno, un desarrollo de tal magnitud no habría sido viable en la Argentina. Bajo esta premisa, Vicuña Corp., donde BHP y Lundin Mining mantienen cada una el 50% de participación, prevé destinar los mencionados fondos durante los primeros diez años, con una etapa inicial de desembolsos por US$ 7.000 millones hasta la obtención del primer concentrado de cobre prevista para el año 2030.
El cronograma de una inversión transformacional
La magnitud del proyecto, que busca explotar uno de los distritos de cobre no desarrollados más relevantes del mundo, se ejecutará mediante una hoja de ruta técnica que comenzará a acelerarse en los próximos meses. Para el año 2026, el plan contempla avanzar firmemente en tareas de diseño e ingeniería, la adquisición de equipos pesados y movimientos de tierra a gran escala. Asimismo, el proyecto requiere mejoras sustanciales en el camino de acceso y la construcción de líneas eléctricas de media y alta tensión, además de la ampliación del campamento minero, el cual llegará a superar las 550 habitaciones para albergar a la fuerza laboral necesaria.
El desembolso inicial se concentrará principalmente entre los años 2027 y 2030, período que marcará el inicio formal de la producción. Antes de su encuentro con el Presidente, Hochstein definió esta iniciativa como una oportunidad transformacional para la Argentina, con el potencial de impulsar el crecimiento económico de largo plazo a través de la inversión extranjera, la generación de empleo y un incremento exponencial en las exportaciones nacionales. En este sentido, la compañía reafirmó su compromiso de avanzar de manera responsable y en colaboración estrecha con los gobiernos y las comunidades para generar valor sostenible para el país.
Josemaría y Filo del Sol: Las fases del desarrollo extractivo
La arquitectura técnica del megaproyecto está prevista en tres etapas evolutivas que buscan optimizar la recuperación de minerales. La primera etapa se centra específicamente en el yacimiento Josemaría, mediante la puesta en marcha de una mina a cielo abierto y una planta concentradora que permitirá acelerar la producción inicial y generar un flujo de caja operativo temprano. Posteriormente, la segunda fase contempla el aprovechamiento de los recursos de óxidos de Filo del Sol, lo que requerirá la construcción de una planta de recuperación de cobre, oro y plata, ampliando así la capacidad productiva y removiendo la capa de óxidos situada sobre los sulfuros.
Finalmente, la tercera etapa prevé la expansión masiva de la planta concentradora y el desarrollo integral del depósito de sulfuros de Filo del Sol. Este salto técnico permitirá elevar la capacidad de procesamiento a unas 293.000 toneladas por día. Para sostener este nivel de actividad industrial en la cordillera sanjuanina, el plan maestro incluye la construcción de una planta desalinizadora, un sistema de transporte de concentrado y una planta de tratamiento adicional, consolidando una infraestructura de vanguardia.
Es importante destacar que, en diciembre pasado, Vicuña solicitó formalmente su adhesión al RIGI bajo la categoría de "Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo" (Peelp). Esta denominación específica exige una inversión mínima de US$ 2.000 millones, lo cual representa una cifra diez veces superior al piso general del régimen fijado en US$ 200 millones, reafirmando el carácter estratégico y la escala global de este compromiso minero en territorio argentino.