Una de las infusiones tradicionales de Corea y Japón tienen propiedades muy positivas para el cuerpo humano, tanto que podría ser el secreto de la longevidad que caracteriza a las personas que viven en los países asiáticos.

Es que esta bebida cuenta con microorganismos probióticos que interactúan con el metabolismo de una forma muy especial: inducen un estado metabólico similar al ayuno, incluso en presencia de una dieta rica en nutrientes.

Se trata de la kombucha, una bebida fermentada hecha con té, azúcar, bacterias y levaduras. Además de su sabor ácido y las típicas burbujas, es rica en vitaminas del grupo B, C, D, E y K; y contiene enzimas que pueden ayudar en la digestión.

Cómo preparar la kombucha

El procedimiento para hacer kombucha es bastante sencillo: se inicia con una infusión de té que se azucara y a esta mezcla inicial se le añade una colonia simbiótica de levaduras y bacterias.

Los microorganismos llevan a cabo un proceso de fermentación para conseguir una bebida naturalmente efervescente que contribuye al bienestar general de las personas.

Los ingredientes

  • Un litro de agua filtrada.
  • Cuatro saquitos de té negro o verde.
  • 100 gramos de Azúcar orgánica.
  • 100 mililitros de Kombucha anterior (se puede conseguir en grupos que hacen kombucha y lo regalan).
  • Colonia simbiótica de bacterias y levaduras (scoby).
  • Envase fermentador.

El paso a paso

Llevar el agua a los 85°, incorporar el azúcar y revolver. Luego, agregar las hebras de té, tapar e infusionar durante 5 minutos. Filtrar y dejar enfriar a menos de 32°.

Agregar la kombucha anterior, el hongo scoby y tapar el recipiente para empezar el proceso de fermentación. El pañuelo que tape el envase debe permitir que la preparación respire y, a su vez, garantizar su seguridad para que no entren bacterias o partículas que puedan alterar el proceso.

Una vez realizados esos pasos hay que dejarla fuera de la heladera, a temperatura estable durante 10 a 15 días aproximadamente. 

Ya transcurrido el tiempo, retirar el scoby, filtrar el líquido, embotellar y tapar muy bien. En este momento se deberá dejar a temperatura ambiente hasta obtener el gas deseado. Luego, guardarlo en la heladera para cortar la fermentación y enfriar la bebida.

 

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